Apaguen esa radio de mierda.
No puedo acordarme bien cuándo fue la última vez que dormí. Adentro tengo un cascote pesado quemándome las piernas y los ojos.
Estudios recientes de la Universidad de Columbia de los Estados Unidos aseguran que una botella de vodka al día hace bien al funcionamiento del corazón/ Los mercaderes más exitosos de los países más sociópatas del mundo lanzan un nuevo producto en telefonía infeliz.
¡Apaguen por favor esa mierda!
No sé cómo llegar a mi casa y, cada vez que te veo estando yo en esta situación, tus ojitos de roedor me dicen que ya no habita una luna llena en mi almohada, que tus manos curalotodo se derriten como cera en la candela del tiempo.
(Cada vez que aparecés no estás, el universo es entonces un pañuelo vil).
Y yo estoy anclada acá, con los pelos enredados en una rama húmeda, sin poder moverme demasiado. Atajando el sopapo sonriendo fuerte, con los dientes derechitos y los cordones bien atados.
(¡Apáguenla!)
Un grupo de científicos holandeses cruzan sandías carnívoras con manzanas/ Estadistas aseguran que cada tres casas brota una farmacia.
Te vi parado al lado de un árbol grande que no se parecía a vos en lo más mínimo.
(Seguro que eso te molestó un poco).
Tenías toda la boca llena de plumas.
(Te extraño desmesuradamente).
Me recuesto en el pasto mojado, la radio ahora canta una canción horrenda.
"Apaguen esa radio de mierda", digo -creo que lo digo- cuando veo mi mano sangrar.
(Reluciente y colorada y ajena y resplandeciente).
"Me sangra la mano", me digo -creo que me digo-.
"Me sangra la mano, pero calma: no es la mano con la que escribís".
No hay comentarios:
Publicar un comentario