Después de hacer todo lo que tenía que hacer, me dejé caer en las profundidades del mar.
Me vi azul y marina y pez.
Canté las canciones y bailé las danzas.
Pensé en el río y lloré.
Construí una casa con corales, me uní al cardumen.
Huí estoicamente de los enormes delitos de las mantarrayas y fui todo lo que esperaban: un zapato triste en el pie equivocado.
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