No existe para la memoria un tren de vías claras.
No habrá imagen congelada o momento literal.
No podré separar tarde corta, noche larga.
Tu ausencia desde acá hará un esfuerzo por mezclar lugares, borracheras, cigarrillos encendidos y apagados en un rincón de sopor ceniciento y charlatán.
De vos me queda una hojita cortada, un vino en la calle, toda la poesía.
No hay remedio para los colores vivos que empujan desde mi cuerpo.
Sólo un encuentro alegre, un beso de niño en mi puerta, un cuarto de hotel de Buenos Aires.
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