Quizás me vuelva sol y viento.
Tierra y flor.
Mañana será hora árbol,
hora hormiga, hora mistol.
Se secará mi piedra paso,
la tarde río.
Quizás, al momento de la luna,
la luciérnaga me arrope en estrella y la estrella me bañe en azul.
Y como siempre, el mundo volverá a abrirse al alba.
Nada mejor que casa, siempre.
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