martes, 5 de diciembre de 2017

Aterrizar podría ser lo más difícil.
Parar los motores,
Rozar los fondos,
Pisotearlos
Volver a subir.

Pero seguir adelante las máquinas es peor.
Porque cuando hablamos de cambiar de actitud solo estamos hablando de políticas de conducta
De empatía ensayada
De correcta resignación.

Nada es verdadero.
Seguir adelante con lo demás te representa, y ahí te quiero ver.

Porque lo difícil, como difícil, amigo mío, sería ponerle un freno a la tormenta cuando los rayos te estimulan,
Y confrontan,
Y cuestionan.

La tristeza y la desesperación.
El jaque mate.
La vergüenza
Y también la idea de lo fatal. 
Como idea solamente,
-ni en letras lo insinúes-.

Qué somos más que lo que somos cuando nos avivamos del barro que nos llega hasta el cuello
Qué sentido tiene no chapotear furiosamente en nuestra mierda

Cuando resignes a la tormenta,
Cuando los motores, sean realmente motores meritorios de un freno

Cuando encuentres otro artilugio para sentirte vivo
Será, efectivamente, un cambio de paradigma, y por supuesto, de arquetipo.

Cuando ningún pinchazo lunar me lleve a tu nombre, por ejemplo
Recién ahí
Podría yo afrontar las dificultades de ciertos comportamientos
De ciertas faltas graves
De toda necesidad oscura

Me encontraría lista para las grandes promesas del siglo
El destierro de las lágrimas
Las frutas y verduras
Los ejercicios de respiración
-free smoke, free toxic-

Finalmente, será el plato de cada día
Los oficios y los trabajos
Encontrarte, de tiempo en tiempo
Y dormir la noche entera.

Pero esa soy yo, después para ustedes, podría ser cualquier otra cosa.

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